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HISTORIA DEL
MONUMENTAL CORO DE GUADALAJARA
TODO
lo que hoy existe tiene una historia. He aquí la historia del
Monumental Coro de Hermosa Provincia. Sí, Todo lo que hoy es, tiene un
principio, y así como conocemos el principio de la creación y de todo
lo que ahora contemplan nuestros ojos; también sabemos como Dios formo
su Iglesia que es el cuerpo de Cristo (Efesios 5:23). Y por supuesto,
también debemos conocer como se formo y cual ha sido la trayectoria
del corazón de ese cuerpo, que jun sigue latiendo gracias a la oración
del Apóstol de Jesucristo.
Lo que a continuación se presentan son datos
fidedignos de testimonios de hermano Ángel Rodríguez y de algunos
hermanos que estuvieron en ese tiempo.

¿CÓMO INICIÓ EL CORO
MONUMENTAL DE GUADALAJARA?
Por
el año de 1945, en la Iglesia del Señor existían grupos de hermanas, dedicadas al canto; Estudiaban
alabanzas para presentarlos al Señor en los servicios de adoración a
Dios, entre ellos, estaban, el coro de Señoritas, y el de casadas y de
hermanos también, quienes entonaban los himnos a dos o tres voces.
Entre los hermanos organizadores de estos grupos se mencionan a los
siguientes: Eladia Garibay, Jesús Vallejo y José Rosales…
Fue en
Diciembre de 1946, cuando llego de visita a la Iglesia, ubicada
entonces en la calle12 de Octubre, un predicador evangélico de origen
sueco, quien después de de amistar por algunos días con el Apóstol de
Dios, nuestro Hermano Aarón, le pidió le permitiera enseñan algunos
himnos a los hermanos, petición que fue concedida por el Siervo del
Señor. En ese momento, el Hermano Aarón mandó invitar a todos los que
desearan sumarse a este grupo coral. (Ya en ese tiempo, había en la
Iglesia de la 12 de Octubre una cantidad de cuatrocientos a quinientos
hermanos).
EL SUECO, (como le llamaban a este maestro) estudió con los
hermanos por unos días; Algunos de los himnos que enseñó están los
siguientes:
1.- CUAL MIRRA FRAGANTE
2.- DIGNO, DIGNO ES EL CORDERO DE
DIOS
3.- NOCHE DE PAZ
4.- DESPUÉS DE LA TORMENTA VIENE LA CALMA.
Himnos fueron estudiados a cuatro voces: Soprano (voz primera),
Contralto (voz segunda), Tenor y Bajo.
Entre los integrantes del Coro,
se destacó por su inteligencia y solicitud el Hermano ÁNGEL RODRÍGUEZ
GONZÁLEZ, al aprenderse de memoria las cuatro voces de aquellos
himnos, y quien días después recibiera la encomienda del Apóstol de
Dios el Hermano Aarón, de hacerse responsable de aquel grupo de
hermanos cantores, y que a su vez se integraron otros más, formando
así el CORO DE LAS CIEN VOCES, como fuera el deseo del Siervo de dios.
De esta manera quedó establecido el Coro de la Iglesia de Guadalajara
con el hermano Ángel Rodríguez como Director titular; Esto a
principios del año de 1947.

El coro de las cien voces
Platicando con el
hermano Ángel, me hizo saber que no tuvo tiempo ni de objetar al
sentir temor por la gran responsabilidad que esto implicaba, ya que el
hermano Aarón no se lo permitió, diciéndole: “¡No me digas nada!”. El
hermano Ángel comprendió de inmediato que no era una petición, sino
una orden determinante. así que, después de esto, tuvo que prepararse,
estudiando para adquirir los conocimientos musicales necesarios
tomando clases con maestros particulares; clases que, por cierto,
tenía que pagar con mucho sacrificio, pues en aquel tiempo había mucha
pobreza; sin embargo esto no fue impedimento para cumplir con la
encomienda del Apóstol de Dios y se esforzó para hacerlo, ya que
antes, se veía en la necesidad de reunir a un hermano de cada voz para
acudir a una Iglesia Bautista donde el pastor de nombre Héctor
Codines, les permitía aprender en el coro de ese lugar. Fue ahí donde
aprendieron los cantos: “Venid, venid, cantad la bella historia”, “El
sembrador”, “Señor Jesús cuan bella”, ..entre otros.
El resultado de este trabajo y sacrificio se vio reflejado cuando el
Apóstol de Dios en una escuela dominical hablara con la Iglesia y les
manifestara su alegría al darse cuenta que el hermano Ángel ya tenía
preparado un canto y lo presentaría en ese momento. Con lágrimas en
los ojos el hermano Ángel me contó cómo la Iglesia glorificaba al
Señor y la gracia de Dios se hiciera sentir cuando al coro dijo: “Para
la honra y la gloria del Señor”. El canto que el coro presentó al
Señor en esa ocasión fue: “Dulce oración”, siendo el primero bajo la
dirección del hermano Ángel ya como director. |