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Este 12 de diciembre, la Iglesia la Luz del Mundo en la ciudad de
Guadalajara celebra su 82 aniversario. Fue en el año 1926 cuando el
Apóstol de Jesucristo, Aarón Joaquín, iniciara la predicación del
evangelio cristiano en esta ciudad; tras un intenso trabajo -lleno de
sufrimientos-, el Señor manifestaría su propósito de salvación desde la
perla tapatía, hoy hasta los 5 continentes.
El hermano Aarón Joaquín González llegó a la ciudad de
Guadalajara, Jalisco, el domingo 12 de diciembre de 1926.
El martes 6 de abril de ese año, había escuchado el llamado de Dios en
la ciudad de Monterrey, Nuevo León, con palabras que anunciaban el
futuro próspero de la Iglesia LA LUZ DEL MUNDO. Esa voz le decía: “Tu
nombre será Aarón, lo haré notorio por todo el mundo y será bendición”.

Días más tarde, en un momento por demás especial,
escuchó nuevamente la voz de Dios, ordenándole: “El jueves próximo
quiero que salgas”.
Con ejemplar docilidad, el hermano Aarón salió de
Monterrey, llevando en su mente el recuerdo que en esa ciudad había sido
llamado por Dios para iniciar la obra restauradora de la Iglesia.
Partía consciente que sobre sí pesaba una enorme
responsabilidad: predicar el evangelio de Jesucristo, el mismo que el
Hijo de Dios y sus Apóstoles habían anunciado a las almas en el siglo I
de nuestra Era.
Padeciendo amenazas, cárceles, acechanzas y privaciones
de todo tipo, recorrió bajo el impulso de su admirable fe los estados de
Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Aguascalientes y Jalisco.
En ese trayecto de ocho meses, no todo fue dolor y
sufrimiento, pues a lo largo de su jornada vio cómo por su conducto Dios
hacía milagros extraordinarios, ocasionando que los favorecidos y los
testigos de estos portentos se asombraran ante la singular grandeza de
nuestro Dios.

Fue en las proximidades de la capital de Jalisco, su
estado natal, donde escuchó nuevamente la voz de Dios, diciéndole:
“Quiero que prediques el evangelio en esta ciudad, pues tengo un grande
pueblo que me servirá y será ejemplo para muchas naciones que me
conocerán, y ésta será la prueba de que yo te he enviado: Yo estaré
contigo”. Con estas palabras el Creador del universo le indicaba que
ésta sería la ciudad sede del cristianismo en esta época.
Fortalecido por esas palabras divinas, el hermano Aarón
entró el 12 de diciembre a la ciudad de Guadalajara, cuna del fanatismo
y de la idolatría, males que habría de combatir con el poder de la
verdad que traía consigo; esa verdad que, como dijo Cristo el Señor,
hace libres a las almas.
Así, el sembrador comenzó a esparcir por doquier su
preciosa semilla. Lo hizo con sus familiares y conocidos, así como con
las demás personas, encontrando en algunos rechazo, oposición e
indiferencia, pero en otros aceptación y disposición a escuchar su
mensaje de salvación.

Los frutos de su predicación y esfuerzo no tardaron en
llegar. Poco a poco, los predestinados para vida eterna recibieron su
evangelio y comenzaron a incorporarse a la Iglesia de Dios, encontrando
en la misma la paz espiritual y la certeza de la salvación a través de
la fe en Dios.
Hoy, a 82 años de ese feliz e inolvidable suceso, en
cientos de colonias de la ciudad de Guadalajara, se hallan corazones que
han recibido la doctrina de verdad, los cuales han erigido hermosos
santuarios como testimonio de su fe en diversos puntos de esta urbe,
considerada hoy en día como la capital mundial del evangelio y de la
fraternidad.
La Hermosa Provincia lo celebró a las 10:00 de la
mañana con un acto de acción de gracias y con la recordación de la
historia, que fue presidida por el P.E Benjamín Chávez Joaquín. Al
evento asistieron más de 60 mil feligreses de la zona metropolitana de
Guadalajara, donde además, por la tarde se celebraron cientos de
bautismos en la colonia Lomas del Gallo.
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